Historia paralela 4

 


—¡Ack! Un agudo chillido resonó por todo el callejón.


—¡Perra…!


El hombre agarró el cabello de Eunseol con su otra mano cuando Seulgi gritó: —¡Eunseol...!


En ese momento, Eunseol pateó la espinilla de su atacante con el talón de su zapato.


—¡Ack! El hombre se agarró la pierna y se desplomó en el suelo con un gruñido. Sus compañeros, que aún rodeaban a Seulgi, intercambiaron miradas confusas. Eunseol notó que los hombres parecían ingenuos. Era evidente que no tenían ni idea de lo que hacían, lo que la tranquilizó. Pero eso no significaba que no siguiera estando ansiosa.


Eunseol inclinó el torso y apretó los puños contra la barbilla, preparándose para golpear en cualquier momento. Hacía mucho tiempo que no entrenaba boxeo, y estaba a punto de enfrentarse a varios hombres a la vez. Puede que parecieran desorganizados, pero aun así eran más grandes que ella. Eunseol sabía que no podía ganar esta pelea, pero se dijo a sí misma que debía concentrarse en ganar tiempo.


Cuando bajó el cuerpo y comenzó a acercarse a los hombres, estos se estremecieron y retrocedieron.


—Seulgi —llamó Eunseol con calma. Seulgi mordió la mano del hombre que la sujetaba del brazo y corrió a esconderse detrás de Eunseol.


El hombre que llevaba gafas de montura gruesa de repente gritó: —¡P… pero ella nos denunció a la policía!


Otro hombre añadió: —¡Así es...! ¡Por eso... me metí en tantos problemas con mi... papá!


—¡Incluso me suspendieron de la escuela!


Eunseol frunció el ceño. —¿Así que ustedes son los que estaban troleando a Seulgi en línea y haciendo comentarios sexuales?


Recordó que hace unos dos meses, un grupo hizo comentarios inapropiados en el Instagram™, el blog y el YouTube™ de Seulgi. Al ver que esto continuaba, Seulgi los denunció al equipo de investigación cibernética. Eunseol dio por resuelto el caso.


—N… no la estábamos troleando. ¡Le estábamos haciendo… cumplidos!


—¡Así es! Es un cumplido... decirle a una mujer que tiene los pechos grandes, ¿no? ¡Es lo que buscan todas las mujeres en YouTube™!


—¡En realidad éramos los mayores fans de Awesome Seulgi…!


Cuando los hombres empezaron a entrar en pánico y a dar excusas, el que parecía ser su líder gritó: —¡¿Por qué demonios están hablando?! ¡Agarradla!.


Su orden pareció animar a los hombres, pues comenzaron a acechar a Eunseol y Seulgi. Sin dudarlo, Eunseol le dio un puñetazo en la barbilla al hombre más cercano.


—¡Puaj!


El hombre gritó, pero no fue suficiente para disuadir a los demás. El grupo se acercó aún más a Eunseol y Seulgi cuando una luz brillante los iluminó repentinamente desde atrás.


—¿Qué pasa aquí?, gritó el Sr. Kim, apuntando con una linterna al grupo. —¿Qué hacen ahí?.


Todos se taparon los ojos ante una luz inesperadamente cegadora. Eunseol no desaprovechó la oportunidad. Rápidamente tomó la mano de Seulgi y echó a correr hacia el Sr. Kim. Estaban a punto de alcanzar al conductor cuando, de repente, el líder del grupo se levantó del suelo y logró agarrar a Eunseol por detrás. Estaba a punto de ser arrastrada, pero de repente, vio un coche que se acercaba con un fuerte bocinazo.


El familiar sedán negro apareció en el oscuro callejón como por arte de magia. El grupo de hombres intentó huir, pero el coche los persiguió ferozmente. No tardó mucho en caer al suelo y el sedán se detuvo frente a ellos con un chirrido.


Seulgi cayó al suelo débilmente al ver eso. Eunseol le pidió al Sr. Kim que cuidara de Seulgi antes de correr hacia donde se detuvo el auto. Los hombres cobardes estaban pálidos y temblaban mientras el faro los iluminaba amenazantemente. Parecían presas indefensas a punto de enfrentarse a una bestia salvaje. Incluso su líder, quien finalmente soltó a Eunseol, no estaba en mejor estado.


En ese momento, Jeonghyeok se bajó del asiento del conductor y caminó hacia ellos. Tenía los ojos inyectados en sangre y el pecho agitado por la ira. Con casi 1,90 metros de altura y una mirada depredadora, era una imagen aterradora.


—¿Cómo te atreves…?  Jeonghyeok apenas podía contener su ira.


—¡Jeonghyeok! —Eunseol lo agarró del brazo, temiendo que hiciera algo terrible—. ¡No!


El débil sonido de la sirena se superpuso con la voz de Eunseol. Pronto llegaron las patrullas, junto con Gyeongha, Gwangmin e incluso sus vecinos. Al enterarse de lo sucedido, arrestaron a los hombres de inmediato. Así, el alboroto de la noche terminó.


***


Eunseol tocó la puerta. Tras un breve silencio, la voz dentro de la habitación respondió: «Pase».

Eunseol abrió la puerta y vio a Seulgi sentada frente a su tocador. Parecía que acababa de ducharse, pues su cabello aún goteaba. Eunseol le entregó una taza de té de hierbas y le puso un cárdigan sobre el hombro. Era una cálida noche de verano, pero sospechó que Seulgi aún estaría en shock.


—¿Qué pasa con Jeonghyeok? Seulgi preguntó sobre su hermano mayor.


—Está en nuestra habitación.


Incluso al regresar a casa, Jeonghyeok no había podido calmarse. Eunseol hizo todo lo posible por tranquilizarlo.


En el momento en que entraron, Jeongheyok la regañó con frustración: —¡¿Cómo pudiste involucrarte de esa manera?!

Su arrebato fue rápidamente seguido por un profundo suspiro mientras murmuraba: «No intento culparte. Es solo que…»


Su voz sonaba tan aterrorizada que el corazón de Eunseol se rompió.


Eunseol sabía que todos en la familia debían de estar sintiendo lo mismo. Todos estaban preocupados por Seulgi y Eunseol. Eunseol estaba preocupada por Jeonghyeok, quien había perdido los estribos. Gyeongha y Gwangmin debían estar preocupados por sus hijos, mientras que Seulgi y Jeonghyeok debían estar preocupados por el shock de sus padres.


Eran familia, y esto era lo que los miembros de la familia hacían unos por otros.


—Eunseol… No creo que pueda con esto —susurró Seulgi. Eunseol nunca había oído la voz de Seulgi tan insegura. Sabía exactamente a qué se refería Seulgi, y eso la molestó.


Eunseol abrazó a Seulgi con fuerza, notando que tenía la piel fría. Respondió: «Me imagino lo asustada que debiste estar. Lo entiendo. Lo sé».


Eunseol le dio unas palmaditas suaves en la espalda a Seulgi. Pronto, Seulgi rompió a llorar, y Eunseol se desanimó al ver a su cuñada desesperanzada. Eunseol hizo todo lo posible por no llorar porque necesitaba ser fuerte por Seulgi. Hace un tiempo, Eunseol escuchó cómo su joven cuñada la defendió frente a la familia de sus tíos. Claro, no fue solo por este incidente que Eunseol sintió cariño por Seulgi.


Tras llorar un rato en brazos de Eunseol, Seulgi finalmente levantó la vista. Con los ojos rojos, preguntó: «Pero Eunseol... ¿No tenías miedo de lastimarte?».


—Tenía más miedo por ti, Seulgi.


La respuesta de Eunseol fue sincera, e hizo que Seulgi volviera a sollozar como una niña. Eunseol secó las lágrimas de Seulgi y se preguntó qué podía hacer para calmar a su cuñada.


Mirando a Seulgi con cariño, Eunseol le ofreció: —¿Te seco el pelo? A estas alturas, podrías resfriarte.


Eunseol tomó el secador del tocador y comenzó a secarle el pelo a Seulgi con suavidad. Se aseguró de mantener la temperatura cálida. Su cariñosa caricia fue suficiente para relajar a Seulgi, y se dio cuenta de que casi se sentía como si ahora tuviera una hermana mayor.


Era curioso pensarlo, ya que Eunseol era más pequeña que Seulgi y solo unos años mayor. Pero Seulgi recordaba la valentía con la que Eunseol se paró frente a ella. Seulgi vio temblar los hombros de Eunseol, pero Eunseol se negó a ceder. Mientras la policía se llevaba a los atacantes, Eunseol les gritó: —¡Si alguna vez se presentan ante mi hermanita, no me conformo con romperles la pierna!.


Eunseol parecía una pequeña gigante. Seulgi abrazó su diminuta cintura y cerró los ojos, disfrutando del aire cálido en su cabello. Siguió pensando en Eunseol al oír su voz suave.


—Deberías saber… Eunseol apagó el secador de pelo y lo puso sobre el tocador. —…que las personas especiales siempre están atormentadas por todo tipo de chismes.


—...¿Esa lógica se basa en tu experiencia? Seulgi siempre había pensado que Eunseol era muy especial.


—…La gente hablaba de mí por una razón completamente diferente. Eunseol acercó una silla de escritorio con ruedas a Seulgi y se sentó.


—...Entonces, ¿cómo sobreviviste?


—Jeonghyeok siempre estuvo ahí para mí. Sin él, Eunseol no habría sobrevivido a la secundaria.


—Ah…


—Seulgi… Eunseol sonrió suavemente y continuó: —No solo tienes a Jeonghyeok, sino que también tienes a tu abuelo, a tus padres, a tus amigos y… incluso a mí.


Seulgi se mordió el labio inferior y asintió. Eunseol le echó el pelo hacia atrás y añadió: «Además, es inevitable tener muchos enemigos en tu campo. Después de todo, tienes un trabajo que llama mucho la atención y además, es muy competitivo».


—Ahora lo sé…


—Y qué bueno que lo sepas ahora. Eunseol volvió a sonreír. —Llevas un tiempo gestionando tu red social, pero no han pasado ni seis meses desde que empezaste a trabajar como youtuber. Y mira cuánto revuelo has causado ya.


—Ah…


—Significa que lo estás haciendo bien.


—...


Tengo muchas ganas de ver el futuro de Awesome Seulgi. No me cabe duda de que tendrás mucho éxito. Eres guapísima y cocinas de maravilla. También eres excelente hablando en público y lo más importante, he notado lo bien que editas tus vídeos.


Seulgi se puso roja ante los cumplidos de Eunseol.


Eunseol agregó: —Y la mayoría de los comentarios que recibes son muy positivos.


—Pero solo puedo pensar en los comentarios negativos. Intento no hacerlo, pero no puedo evitarlo. Me siento enojada y avergonzada... Últimamente, incluso me culpo por haber hecho un mal trabajo —confesó Seulgi.


Eunseol no tenía ni idea de que Seulgi se sentía así. Antes, cuando Seulgi estaba rodeada de esos hombres, Eunseol asumió que tenía miedo porque eran sus trolls. Pero parecía que había mucho más en juego.


Al darse cuenta de que Seulgi había estado sufriendo durante mucho tiempo, Eunseol susurró: —Seulgi...


@Baut

Hello soy traductora en mi tiempo libre, amante de la literatura, me facina el arte.

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