Capitulo 14

 

***


Los rehenes del Palacio Rubí quedaron desplazados de la noche a la mañana. Finalmente, todos pasaron la noche cerca del lago, en el jardín trasero, por suerte, era verano, al menos no tendríamos que pasar frío afuera hasta el amanecer.


Los rehenes permanecieron acurrucados sobre mantas extendidas en el césped hasta el amanecer. Justo cuando los más exhaustos comenzaban a cabecear, llegaron funcionarios del Ministerio del Interior.


—Los acompañaremos a su alojamiento temporal, síganos , por favor.


Los funcionarios escoltaron a los rehenes del Palacio Rubí fuera del palacio imperial.


El lugar al que finalmente llegamos es…


Un edificio de mármol tan magnífico como la gran catedral que se encontraba dentro del palacio imperial.


Los príncipes y princesas del Palacio Rubí se reunieron en el vestíbulo. Poco después, un hombre rubio con una túnica roja salió al centro, acompañado por sus sirvientes.


—Reciban un cordial saludo distinguidos huéspedes. Soy el marqués Diego Fernández, propietario de este hotel.


El marqués colocó una de sus manos sobre su pecho e hizo una reverencia respetuosa, recorrió con la mirada a los príncipes y princesas.


En algún momento, nuestras miradas se cruzaron. No sé si es solo mi imaginación, pero me pareció que su mirada se detuvo sobre mí durante un tiempo.


—Estas habitaciones han sido reservadas para el banquete de cumpleaños de Su Alteza el Tercer Príncipe, pero fueron designadas para alojarlos por orden de Su Majestad... espero que se alojen cómodamente.


En cuanto el marqués terminó de hablar, estallaron los vítores entre los rehenes.


Era comprensible, teniendo en cuenta que su residencia se había transformado de la noche a la mañana en un edificio lujoso.


Vestidos elegantemente de negro, a cada uno de los príncipes y princesas se les asignó un sirviente del hotel.


Entre ellos, una sirvienta muy alta y de cabello corto se me acercó.


—Me llamo Kallen. A partir de ahora, será la única encargada de atender a la princesa Josefina.


Kallen tenía una larga cicatriz en una comisura de la mejilla izquierda. Quizás porque no sonreía, tenía un aspecto algo amenazador, pero su tono de voz era amable.


—Sígueme, princesa.


Se dio la vuelta y se dirigió hacia algún lugar. Ahora que la observaba con atención, no solo era alta, sino que también tenía los hombros anchos, como alguien que llevaba mucho tiempo entrenando esencialmente.


Espera, ¿he dicho alguna vez mi nombre?


Me extrañó que Kallen conociera mi nombre, a pesar de que parecía que nos veíamos por primera vez.


Mmm, tal vez se enteraron con anticipación por los funcionarios.


La habitación del hotel a la que me llevó Kallen era tan grande como la habitación que usaba en el palacio real de Lote.


La luz del sol, se filtraba a través de las cortinas de terciopelo. El suelo de mármol blanco puro brillaba con intensidad, en el centro de la habitación había una cama lo suficientemente grande para cinco o seis personas. Un dosel blanco tejido con delicado encaje la cubría.


Frente al gran ventanal que iba del suelo al techo, en uno de los lados de la pared, había un espacioso sofá y un reluciente escritorio de caoba.


Me acerqué a la ventana y abrí las cortinas. Se reveló ante mí la vista completa de la plaza central de la ciudad Imperial.


— ¿De verdad me quedaré aquí sola?


Sinceramente, no podía creerlo. Parecía un sueño que el Palacio Rubí hubiera desaparecido y pensar que ahora tengo un espacio privado tan lujoso.


—Sí, se ha asignado una habitación por persona.


El tono rígido de Kallen sonaba más a un soldado que a un sirviente.


Observe el reloj de pared y seguidamente dijo que me traería el desayuno.


— ¿Vas a traer la comida a la habitación?


—Tenemos un restaurante aparte. ¿Te gustaría salir a comer?


…No. Comeré aquí.


—Está bien.


Kallen repentinamente levantó la mano derecha. Parecía un saludo.


«¿Por qué actúa así de la nada?», pregunta, inclinando la cabeza. 


Ella se sobresaltó y bajó la mano, luego con torpeza, se levantó el dobladillo de la falda y dobló las rodillas. Parecía alguien que se ponía una falda por primera vez en su vida.


Era tan gracioso que no pude evitar soltar una carcajada.


Estaba segura. Parece que no llevaban mucho tiempo trabajando en ese hotel.



***


Kallen se apoyó contra la pared del pasillo del hotel, con la mirada perdida en la nada. Al fin y al cabo, una espadachina mágica que había logrado una increíble reputación en Saragot se había convertido en empleada de hotel de la noche a la mañana.


"Eh, ¿cómo es posible que me hayan hecho trabajar aquí de manera falsa? No entiendo las intenciones del comandante. ¿Quién es esa princesa?"


Cuanto más lo pensaba, más absurdo le parecía. Kallen sacudió con fuerza el voluminoso dobladillo de su falda para arreglarse, luego llamó a la puerta y la abrió.


—Buenos días, princesa. Le he traído el desayuno.


Kallen empujó el carrito junto a la puerta y entró en la habitación.


—Gracias de nuevo, Kallen. ¿Dormiste bien?


—¡Si!


Kallen respondió en voz alta mientras colocaba la comida sobre la mesa.


En cada comida, Kallen traía el carrito cargado con montones de carne y pan, y lo colocaba todo de tal manera que las patas del carrito casi se doblaban. El comandante le había insistido en que debía asegurarse de que la princesa comiera bien, por lo que tenía que esforzarse al máximo en esta tarea.


La princesa sujeta una de las rebanadas de pan que había sobre la mesa, se acercó a la ventana y se la dio a un gorrión. Kallen observa atentamente la escena.


—Qué bien viene. Esto es más rico, ¿verdad ?


La princesa le dio suaves golpecitos sobre la cabeza del gorrión con la punta de los dedos. El gorrión movió su pequeña cola , aparentemente complacido.


—Sí. Adiós.


La princesa se despidió con la mano mientras el gorrión se marchaba con un trozo de pan. Kallen ladeó la cabeza.


"Es el mismo gorrión de ayer. Tal como dijo el comandante, parece que tiene la capacidad de controlar a los pájaros".


La princesa regresó de la ventana y se sentó recatadamente a la mesa. Luego, comenzó a comer con apetito.


Aunque lo hacía un poco despacio, la princesa masticó bien la comida y la tragó. Sus mejillas se habían vuelto un poco más regordetas en los últimos días. Sin embargo, su esbelta figura permanecía casi igual.


"¿Cuál es la intención del comandante? ¿Está intentando engordarla para comerla? Parece que va a llevar tiempo".


Mientras la princesa estaba distraída con la comida, Kallen echó un vistazo rápido a su escritorio. Había una montaña de libros de botánica que empezaban por la letra «B».


—Princesa, ¿qué son esos libros?


—Es una enciclopedia botánica. La Biblioteca Imperial me dio permiso para sacar los libros, así que puedo traducirlo sin problemas.


"¿Por qué traducir un libro de botánica?"


Era una pregunta que le hice a propósito.


Mientras la princesa estaba fuera, Kallen echó un vistazo detenidamente a la enciclopedia, con la esperanza de encontrar la información que buscaba el comandante. Sin embargo, solo era una enciclopedia de plantas y no contenía nada en particular.


—Parece que es una petición del segundo príncipe. Escuche que está recopilando material con el objetivo de promover la agricultura


La princesa explicó esto mientras movía suavemente las comisuras de los ojos.


" ...Qué rostro tan encantador. Su voz es como una perla que rueda haciendo un hermoso sonido."


Kallen la observaba fijamente con la mirada perdida, como hipnotizada, y de repente volvió a la realidad.


"¿Para promover la agricultura? Eso no parece correcto, teniendo en cuenta que hay muchas más plantas venenosas raras que cultivos comestibles."


Toc, toc, toc.


Kallen se detuvo al escuchar el repentino ruido de la puerta. La princesa no tenía una relación cercana con ninguno de los rehenes. No había ningún invitado que pudiera entrar en la habitación de esa manera.


“Voy a comprobar quién es”.


Kallen salió por la puerta con un movimiento rápido, aumentando su estado de alerta.


Para su sorpresa, ahí estaba un hombre corpulento. Era el mismo que la había metido a la fuerza en este hotel.


—Ah, comandante. ¿Qué le trae por aquí?


Kallen preguntó en voz baja.


—No hace falta que lo sepas, preséntame .


— ¿Qué debería decir? Me dijo que no revelaría su identidad.


—Solo llámame invitado.


Kallen avanzó a regañadientes y gritó desde la puerta.


—¡Princesa, ha llegado un invitado!


Poco después, la propia princesa salió a la puerta acompañada del sonido de pasos suaves.


— ¿Eh? No tengo ningún invitado que venga a visitarme ¿Eh, Anton?


La princesa observó el rostro del comandante y abrió muchos los ojos.


Kallen se quedó momentáneamente desconcertada. ¿Acaso la princesa acababa de llamar al comandante Antón? Su verdadero nombre es Antonio, así que, dado que lo acortó, ¿será algún tipo de apodo de la infancia? ¿Qué es esto? ¿Se conocen desde niños? Muchas preguntas se le cruzaron por la cabeza.


—Tienes buen aspecto.


El comandante examinó el semblante de la princesa con ojos inexpresivos.


—Gracias, Antón. Supongo que es porque últimamente he estado comiendo bien.


—¿Puedo pasar?


—Por supuesto, pasa.


La princesa acompañó al comandante al interior de la habitación.


El comandante entró con pasos largos y se dejó caer en el sofá. Recostado cómodamente contra el respaldo, parecía más el dueño de la habitación que la misma princesa.


Parecía una bestia salvaje tumbada lánguidamente en pleno día.


Kallen permaneció respetuosamente de pie junto a la princesa, con las manos entrelazadas, reprimiendo su descontento interior.


«Si es tan cercano a la princesa, ¿por qué me hace vigilarla? No parece que sea alguien que tenga información especial».


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@Baut

Traducir es mi forma de leer dos veces. Leer es mi forma de vivir mil vidas.

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